domingo, 8 de mayo de 2011

Misión vivienda

Las cuentas no son como las saca Hugo.
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Todos los gobiernos que han maltratado en nombre de la democracia a nuestro país, porque gobernar ha sido perpetuo sinónimo de maltratar y aprovecharse de la inocencia y la falta de educación de nuestro pobre pueblo, han manipulado el drama de la vivienda para poner de su lado los votos que les eran necesarios para mantenerse en el poder. En tal sentido, es de recordar la promesa electoral de Rafael Caldera de construir 100.000 casitas por año para los venezolanos, meta que ningún Presidente cumplió.

No obstante lo imperfecto de dichos gobiernos, se crearon los organismos que gracias al efecto continuista establecido en nuestro país, pudieron mantener un ritmo más o menos constante de construcción de viviendas por parte del gobierno, tal como lo demuestras cifras de la tabla anexa.

Hurgando en las páginas de internet, la referencia más antigua de los pasados gobiernos venezolanos sobre viviendas construidas, es la de 134.000 viviendas construidas durante el gobierno de Raúl Leoni, de 1964 a 1969. Sobre losl gobiernos de Rómulo Betancourt, Carlos Andrés Pérez (I), Rafael Caldera (I), seguramente en algún rincón existirán las cifras, pero de acuerdo a la misma tabla anexa, se le podría adjudicar las respectivas cifras de construcción de viviendas a los siguientes gobierosa los gobiernos: Luis Herrera Campins: 365.589; Jaime Lusinchi: 331.665; Carlos Andrés Pérez (II)-Ramón José Velasquez: 305.422, Rafael Caldera (II): 341.216 y por último, a los primeros 5 años del gobierno de Hugo Chávez: 100.569.

De acuerdo a estas cifras, el gobierno que en cifras absolutas se acerca a las 100.569 casas construidas durante los primeros 5 años de gobierno de Hugo Chávez, es el de Raúl Leoni con 134.000 viviendas (56 habitantes por casa construida). Pero hay que tener en cuenta, que para ese período, la población de Venezuela debía ser ligeramente superior a los 7.523.999 venezolanos que arrojó en cifras el Censo Nacional del año 1961, mientras que para el 2001 el Censo arrojó la cantidad de 22.621.500 venezolanos en el país (225 habitantes por casa construida). Otro gobierno cercano en el tiempo al de Chávez, el de Rafael Caldera, con sus 341.216, la relación habitantes por casa es de 66, aunque menor, muy parecida a la cifra obtenida de la comparación hecha con el gobierno de Leoni.

De esta simple comparación, sacamos como conclusión que en esos primeros 5 años el régimen rojo construyó 4 veces menos casas que el gobierno de Raul Leoni, período durante el cual, para colmo del loco Hugo, los precios del petróleo eran risibles, así como las cantidades de crudo exportado y como corolario, cinco años atrás había concluido el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, durante el cual la necesidad de vivienda estaba casi satisfecha a plenitud y en cuanto al último gobierno de Rafael Caldera, el precio del petróleo estaba deprimido, llegando en su último año a menos de 8 dólares el barril.

Pero el asunto no queda allí. La realidad económica de Venezuela era muy diferente en todos los gobiernos anteriores a la actual y es que mientras había menos dinero para dedicarlo a la construcción de viviendas, había más inversión privada, más materiales de construcción y más organización para acometer las obras. Actualmente la situación es completamente a la inversa, el dinero sobra, pero ya en el país la inversión privada ha sido asfixiada por el gobierno y no existe el suficiente inventario de materiales de construcción o de insumos básicos, de allí la urgencia con que el gobierno efectúa diligencias en otros países para traer casas prefabricadas, como las uruguayas, bielorusas, rusas, turcas, brasileñas o las chinas, proceso que se muestra cuesta arriba si consideramos las variables corrupción, ineficiencia, ineptitud y ausencia de la realidad que caracterizan la gestión de Chávez.

Por ejemplo, en el caso de las casa uruguayas, pagos sin justificativos, irregularidades administrativas y retrasos en los puertos han signado el acuerdo binacional ­firmado en 2006­ para la importación de 12.193 viviendas que se ensamblarían en zonas urbanas en un plazo de un año, de las cuales solo se ensamblaron 11 en 4 años. Señala la prensa nacional, que “aun cuando ya se canceló 45% del monto del convenio, en la zona industrial de San Carlos, donde el asfalto es un lujo y salir con los zapatos llenos del barro recién mojado por la lluvia es casi inevitable, se encuentra el galpón en el que se almacenan las piezas con las que se podrían ensamblar al menos 600 casas importadas de Uruguay. A pocos metros de allí se ve una losa escondida entre la grama. Eso es lo que queda de la estructura modelo que fue presentada por primera vez durante una visita del presidente Hugo Chávez a Cojedes en 2006. Era una de las 12.193 viviendas prefabricadas (17% para emergencia o refugio y 87% urbanas) que debían construirse en el plazo de un año, en varios estados del país, según el convenio que el Estado firmó con la empresa Unión Metalúrgica Industrial del Sur S. A., Umissa”.

Ahora viene lo más importante, en 1998 Chávez manifestó que en cinco años por lo menos la mitad del déficit de vivienda sería resuelto. Para ese momento el déficit que él mismo manejaba era de millón y medio aproximadamente, por lo que se comprometía a construir, por lo menos, 750.000 viviendas y resulta que solo construyó 100.569. Durante todo este tiempo, la población ha ido creciendo y la necesidad de vivienda es mayor, mientras tanto, no se tiene información exacta de cuantas viviendas ha construido, pero el Ejecutivo ha admitido que el promedio anual es de 35.000 viviendas por año, cifra que si volvemos a compararla con las de los gobiernos pobres de 1998 hacia atrás es superior en cifras absolutas, pero en referencia a la cantidad de habitantes es menor.

Si tomamos las declaraciones de Chávez en 1998, cuando manifestaba que el déficit era de 1.5 millones de viviendas y doce años después admite que ahora es de 2 millones, debemos recordar que a pesar de que en 1999 en Guayana ofreció que para el 2010 no habría un venezolano sin vivienda, durante su gobierno el déficit ha aumentado.

Ahora bien, haciendo abstracción de todas estas cifras, la realidad es que estamos en presencia de un mentiroso compulsivo, rodeado de mentirosos por necesidad en cuyas manos todas las promesas que hace se desvanecerán de un momento a otro y el efecto buscado en las próximas elecciones va a ser completamente opuesto al esperado. Para muestra vale la pena recordar el caso de los damnificados de las lluvias a finales del año 2010, quienes se encuentran hacinados en refugios mal olientes y sin ninguna esperanza. Imagínense ustedes, que 6 meses después de haberles ofrecido vivienda, el día de ayer tuvieron que hacer su cola con miles de personas más para recibir una nueva promesa, como si su casa se hubiese perdido el fin de semana.

Me parece que las cuentas no le dan a Hugo, así como le pasó cuando quebró la ya célebre cantina del Ejército por allá por sus años de Capitán.